Fácil


Fotografía y edición por © Iman Dris


Bienvenido a mi “Everyday fight”.
Esa constante sensación de no ser suficiente en nada para mi misma.
A veces pienso que podría dejarme llevar por todo lo negativo que siento y sacarlo fuera a través de la música o la fotografía, como hacen los buenos artistas. A veces pienso que podría ofrecer una calidad aunque no excepcional, sí emocional.
Pero entonces me topo con la realidad: No puedes escribir una obra con sentimiento, personalidad y actitud sin saber escribir.
Y, joder, ilusión tengo, como la tiene un niño/a de 2 años intentando comunicar algo. ¿Acaso el discurso de un niño/a de 2 años recibe apreciación o interés? Lo cierto es que no.
La ilusión sólo sirve para uno mismo, para impulsarse y seguir intentándolo, pero no para los demás. Y desde luego no para que te tomen en serio.
Quizá un error es perder esa ilusión una vez has aprendido a escribir y puedes trasmitir cosas con sentido. Hay mucha información carente de emoción y pasión.
Sé que todo llega. Sé que un niño/a de 2 años que tiene hambre y es incapaz de comunicarlo, también sufre. También soporta años y años de ni siquiera poder ponerle nombre a lo que siente y muchos más para que le tomen en serio.
Luego está el eterno debate de si compararse es bueno o no.
Para muchos sí lo es porque te impulsa a seguir mejorando y a darte cuenta de tus propios errores. Otros muchos creen que compararse es tóxico en según qué cosas y que el éxito de los demás únicamente debe mostrarte la diversidad de resultados que obtiene una persona en base a su esfuerzo, dedicación o incluso suerte.
Yo siento que lo llevo peor de lo que debería, a pesar de que me esfuerzo por algún día poder decir lo contrario.
Gran parte de mi negatividad se basa principalmente en la sensación de fracaso personal mezclada con el total conocimiento de que podría hacerlo mejor.
Y, ¿Cómo sé qué es mejor? Fácil.
Pero, esperad, ¿Es mejor lo que más aplausos recibe? Evidentemente no. No sabría deciros qué criterios sigo para elegir con qué cosas compararme.
Pero sí, depende.
Y no creáis que la subjetividad consuela.
Me viene a la mente la típica frase de “La belleza es subjetiva” con la intención de dar consuelo o vete tú a saber qué. Es evidente que es subjetiva, pero qué cojones, yo no quiero agradar a la subjetividad de nadie más que a la de mi misma y te aseguro que se encargarán de que eso nunca suceda.
No obstante son temas totalmente distintos pues la belleza no sirve para comunicar nada, es el mero resultado de una sociedad, una época y un poder (patriarcal) que presiona.
Siento que necesito expresarme correctamente, haga lo que haga. No por los aplausos, pues la gran mayoría de las cosas que yo aprecio no los reciben en la suficiente medida;
Lo necesito por mí. Lo necesito para acallar esa sensación interior de impotencia, de fracaso, de soledad. Lo necesito para decirle a mis familiares que tengo hambre sin tener que esperar a que especulen sobre lo que pueda significar mis llantos.
Lo necesito y cuando una persona necesita algo, se vuelve débil, se vuelve frágil.
Justo lo que necesita un mundo frío y vacío (en su gran mayoría): personas débiles y manipulables.    
Por eso el camino correcto es complicado.
Por eso es difícil.
Y algún día, será fácil.

Texto por © Aly Montiel







Fotografía y edición: ©Iman Dris
Maquillaje y peluquería: rmc_hairandmakeup

Modelo y texto: © Aly Montiel


Comentarios

  1. No sabia donde responderte, y te he enviado un mensaje por insta....Pero en definitiva, gracias por poner nombre a esos (estos, en mi persona) sentimientos que nos embargan..... Un abrazo.

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